Sé, madre mía donde estás, allá, tan alto,
en donde nadie puede incomodarte,
en donde nadie te hace daño,
allá tan alto, tan alto, donde esta sólo lo bello...
Donde está la luna, el sol y las estrellas,
allá donde está… el mismo Dios.
Pero dime madre mía… ¿qué haces?
Porque tú, quieta, nunca pudiste estar,
¿Acaso bailas algún vals
con algún ángel galán?
o tal vez limpias las estrellas
o ayudas a pintar los colores del arco iris.
Y dime, ¿sabes como estoy..., como va mi vida?
Pero qué pregunto… si tú..
lo sabes siempre todo, me conoces,
sabes como pienso, lo que siento...
Por eso madre…
ven e inclina tu oído
quisiera decirte algo,
PERDÓNAME…
Sí, quisiera pedirte perdón,
perdón, por no abrazarte lo suficiente
cuando te tuve cerca...
Por no decirte que te amaba
cuando te acongojabas...
Por no limpiar tus lágrimas
cuando por mí llorabas...
Y…
PERDÓN POR MI EGOÍSMO
MADRE MÍA,
PORQUE AUN SABIENDO QUE ESTAS CON DIOS,
QUISIERA QUE ESTÉS AQUÍ... CONMIGO...



